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  • La OMS lanza la ‘iniciativa mundial sobre arbovirus’ para prevenir futuras pandemias

    El 31 de marzo del año 2022 la  Organización Mundial de la Salud (OMS) lanzo la ‘Iniciativa Mundial sobre Arbovirus’ para hacer frente a los arbovirus emergentes y reemergentes con potencial epidémico y pandémico, enfocándose en la vigilancia del riesgo, la prevención de pandemias, la detección y la respuesta, y la creación de una coalición de socios, con esta iniciativa la OMS reconoce que se deben de replantear las estrategias de los países afectados por estas patologías, este programa representa un esfuerzo de colaboración entre el Programa Mundial de Emergencias Sanitarias, el Departamento de Control de Enfermedades Tropicales desatendidas y el departamento de control de vacunas y productos biológicos

    La Iniciativa Mundial contra los Arbovirus tiene definidos seis pilares:

    1) Monitorear el riesgo y anticiparlo,

    2) Reducir el riesgo de epidemias locales,

    3) Fortalecer el control de vectores,

    4) Prevenir y prepararse para las pandemias,

    5) Mejorar la innovación y los nuevos enfoques y

    6) Construir una coalición de socios. 


    Según la OMS se trata de una iniciativa integrada que creará una coalición de socios clave para reforzar la coordinación, la comunicación, la creación de capacidades, la investigación, la preparación y la respuesta necesarias para mitigar el creciente riesgo de epidemias reconociendo la incapacidad de los gobiernos para enfrentar estos retos. cabe mencionar que durante la pandemia de la covid 19 el mismo organismo mundial y los sistemas de salud a nivel mundial fueron sobrepasados ampliamente y desnudo la incapacidad global de reaccionar ante dichos eventos.

    1.- Monitorear el riesgo y anticiparlo

    El primer punto resalta la importancia de observar cuándo y dónde se necesitan acciones para poder prever las señales de una posible pandemia. En teoría todo está bien, pero en la práctica estamos consciente que los sistemas de salud en América latina y el mundo no cuentan con herramientas y menos con sistemas especializados para detectar este comportamiento.

    2) Reducir el riesgo de epidemias locales,

    Este punto consiste en reducir los riesgos a través de la detección temprana, la investigación y la respuesta a los brotes, incluyendo la vacunación rápida en zonas de riesgo, hay que recalcar lo anterior,  los sistemas de salud no cuentan con la tecnología para la recolección de datos y análisis de la información mucho menos de alertas tempranas para responder a los contagios ya que en su mayoría son registros manuales y la vacunación no es una solución para controlar brotes.


    3) Fortalecer el control de vectores

    El tercer punto resume la importancia de controlar las poblaciones de mosquitos aumentando la vigilancia en el medioambiente para reducir su difusión. Hay que decir que las actividades de prevención y control han sido abandonadas por décadas utilizando estrategias que se realizan sin apoyo de tecnologías y falta de capacitación con información actualizada sobre el comportamiento del vector. 

    4) Prevenir y prepararse para las pandemias:

    La cuarta indicación insiste en la necesidad de prepararse para las pandemias que podrían surgir en un futuro no muy lejano, que requiere de una coordinación global. Este punto es confuso ya que como mencionamos anteriormente la COVID-19 dejo en evidencia la fragilidad de los sistemas sanitarios mundiales así que esta será una tarea titánica, sin inversión seremos incapaces de enfrentar cualquier pandemia.

    5) Mejorar la innovación y los nuevos enfoques:

    La quinta, insta a acelerar la investigación, el desarrollo y el acceso a las vacunas, tratamientos, diagnóstico y el control sostenible de los mosquitos. La investigación debe de ser global y no enfocada y centrada solo en tecnologías seleccionadas y debe de abrirse a otros frentes. En cuanto a las vacunas avanza lentamente y no parece dar los resultados esperados, en cuanto al control sostenible de los mosquitos es debatible, recordando que en dos décadas hemos sido incapaces de contener la amenaza de los arbovirus y menos su propagación en nuestra región.

    6) Construir una coalición de socios:

    El sexto punto llama a reforzar las alianzas con países y organizaciones y otros actores para alentar el compromiso con esta iniciativa, impulsando el objetivo de crear comunidades más seguras y justas para todos, evitando futuras pandemias de arbovirus.

    Sobre este punto las experiencias no han sido satisfactorias ya que a nivel de Latinoamérica se han implementado muchos programas, todos aseguraban ser la solución al problema de los arbovirus y al final del día ninguno cumplió el objetivo. Debemos de tener mucho cuidado al elegir estas alianzas y las estrategias propuestas. Estudiando primero sin son una solución para las necesidades de nuestra región o simplemente programas estériles que solo vienen a consumir los escasos recursos que tenemos.

    Esta estrategia parece muy ambiciosa y alejada de la realidad de muchos de los sistemas de salud de la región, que son muy débiles, faltos de inversión y de la infraestructura necesaria. La falta de capacitación del personal es fundamental, debiendo capacitarlos sobre el uso de herramientas tecnológicas. Ya que son el principal soporte para la implementación de la estrategia planteada por la OMS,  

    A continuación, compartimos el siguiente comentario:

    El director ejecutivo del Programa de Emergencias de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Michael Ryan, cito en su momento que «dar una respuesta efectiva significa ser rápido y ágil», tal y como se ha visto durante la pandemia de Covid-19. «La pandemia y las emergencias de salud pública siguen humillándonos. Como sociedad, somos susceptibles a muchas amenazas a enfermedades infecciosas»,

    Recordando que áfrica y américa siguen luchando contra brotes mortales de fiebre amarilla “es necesario reevaluar las herramientas y ver cómo se pueden utilizar para garantizar una respuesta eficiente” recordando que estos virus afectan a las poblaciones poco equipadas.

  • América latina azotada por el Dengue en el año 2024

    Desde el año 1980 que dio inicio el registro de casos de dengue nuestra región ha experimentado varios brotes del mortal virus. Pero ninguno como los brotes del año 2019 y del 2024 este último ocupa el primer lugar históricamente con el reporte de más de 13 millones de casos, triplicando los casos del 2023. Más de 22.000 de estos casos fueron graves, y se han reportaron más de 8.100 muertes.

    Varios países del continente fueron de los más afectados entre ellos Argentina, Brasil, Colombia y México juntos concentraron el 90% de los casos y el 88% de los decesos. El gigante sur americano Brasil registro la mayor parte de estos casos a pesar de haber implementado diversos programas de control vectorial entre los más publicitado el proyecto de la WOLBACHIA sin obtener resultados positivos como lo muestran sus registros que fueron los más altos en la región.

    Argentina por su parte comenzó el año con un brote de dengue extremadamente agresivo jamás visto y en el primer trimestre superaba ya los registros históricos a pesar que también puso en práctica un programa nuclear para esterilizar a los mosquitos igual sin resultados. Por otro lado, Colombia pese a estar implementando también el proyecto de la WOLBACHIA desde hace varios años igual se vio severamente afectada por el mortal virus. La región centroamericana no escapo a los contagios ya que Guatemala, Nicaragua y Honduras fueron de los países más afectados. Siendo nuestro país el que más casos reporto con más de 200,000 casos y más de 200 personas perdieron su vida a causa del virus, extrañamente también implemento el proyecto de la WOLBACHIA en una zona de la capital y en otras zonas se implementó el rociado de paredes con insecticidas residuales y la aplicación de discos plásticos de piriproxifeno en las pilas esto como medida de prevención y control del mosquito en su estado adulto y acuático. Este programa se implementó por la organización de médicos sin fronteras sin demostrar resultados positivos ya que no freno los contagios en las zonas intervenidas.

    La organización panamericana de la salud explicó que el brote del 2024 estuvo fuertemente relacionado con eventos climáticos que favorecieron la proliferación de mosquitos, así como los temas  de siempre, la urbanización no planificada, la acumulación de agua por parte de las personas y el manejo deficiente de residuos, factores que incrementan los criaderos para el vector.

    A pesar de que todo parece estar muy claro sobre los acelerantes que favorecen al virus, este organismo no entra en detalles sobre nuevas estrategias de como poder enfrentar estos brotes, lo que es preocupante. Y solo se limita a decir que “no estamos indefensos frente al dengue”, y mencionó la implementación de la Estrategia de Gestión Integrada para la Prevención y Control de Enfermedades Arbovirales. Este sistema esta siendo implementado en América latina pero los resultados no se visualizan.

    Por el momento los ojos están puestos en las vacunas como medida de alivio contra el dengue y han sido introducidas en países como Brasil, Argentina y Perú, y Honduras planea hacerlo en 2025. Sin embargo, el director  de la OMS Jarbas Barbosa señaló que “la vacuna actual no detendrá la propagación del virus a corto o mediano plazo y no proporciona alivio inmediato durante un brote”.

    La OPS/OMS está apoyando el desarrollo de un modelo de sistema vigilancia epidemiológica integrado para dengue, chikunguña y Zika. Este modelo integra la vigilancia epidemiológica, clínica, laboratorial y entomológica para generar información estandarizada y oportuna para la toma de decisiones.

    Todo parece suponer que tendremos más de lo mismo en el 2025 y seguirá siendo el cambio climático el responsable de nuevos brotes evitando profundizar en las limitantes que tienen los países para enfrentar estos eventos, por lo que el panorama se vuelve desalentador y parece dejarnos a merced del mosquito aedes aegyptis y a la benevolencia de clima.

    Conclusiones

    La crisis del dengue en América Latina es un claro indicativo de que las estrategias actuales son inadecuadas para afrontar el problema en su totalidad. A pesar de la identificación de factores que facilitan la proliferación del virus, las respuestas han sido limitadas y, en muchos casos, ineficaces. La comunidad científica, las organizaciones de salud y los gobiernos deben reevaluar sus enfoques y priorizar la investigación y el desarrollo de soluciones innovadoras que aborden tanto el vector como el virus de manera efectiva.

    No se han hecho los esfuerzos necesarios por desarrollar verdaderas tecnologías que realmente enfrenten al virus y lleguen a frenar los contagios y no le sigan dando más ventajas a los mosquitos. La lucha contra el dengue no puede basarse únicamente en intervenciones paliativas; se requiere un compromiso renovado hacia la investigación, la educación y la participación comunitaria para frenar la propagación de esta enfermedad que, a pesar de ser prevenible, sigue causando estragos en la salud pública de la región. La implementación de soluciones integrales y sostenibles será crucial para garantizar un futuro más saludable y libre de dengue en América Latina.

  • Honduras rompe record por contagios de dengue

    Honduras enfrenta una crisis de salud pública sin precedentes a causa del dengue el país supera los 165,000 casos, con más de 200 fatalidades reportadas a la semana 40 del año 2024. Este brote, que ya es el más letal en la historia reciente del país, desplaza al brote de dengue del año 2019, evidenciando la creciente amenaza que representa esta enfermedad viral transmitida por el mosquito Aedes A. Es urgente analizar los factores que han contribuido a este fenómeno, con especial énfasis en el impacto del calentamiento global, la falta de adiestramiento en prevención y control, la escasez de tecnología adaptada a las arbovirosis, y la necesidad de fomentar una colaboración más efectiva entre las instituciones.

    La relación entre el calentamiento global y el incremento en la incidencia de enfermedades transmitidas por vectores como el dengue es bien documentada. La región centroamericana, incluida Honduras, es especialmente vulnerable a las alteraciones climáticas debido a su geografía y condiciones socioeconómicas. Un informe de la Organización Mundial de la Salud ha constatado que el aumento de temperaturas y las variaciones en los patrones de precipitación han favorecido la proliferación de mosquitos Aedes aegypti y Aedes albopictus, los principales vectores del dengue. Estos mosquitos, con una capacidad notable para adaptarse a los cambios en su entorno, requieren urgentemente estrategias de control más sofisticadas y actualizadas.

    A pesar de los esfuerzos realizados por los gobiernos y diversas instituciones, la capacidad de respuesta ante el dengue ha demostrado ser poco efectiva. Las estrategias de prevención y control  existentes, como los mensajes educativos dirigidos a la población, la eliminación de criaderos y la fumigación, no han logrado hacer frente al problema en su totalidad. La falta de tecnologías modernas para monitorear y controlar las poblaciones de vectores ha limitado la efectividad de las campañas. La falta de herramientas para darles seguimiento a los pacientes y a sus familiares son nulas. Los métodos basados en la biología del vector y la ecología de la enfermedad son aún escasos y, en muchos casos, obsoletos.

    La estrategia tradicional en el control del dengue ha fallado en abordar la complejidad de la interacción entre el ser humano, el vector y el virus. Las estrategias deben ir más allá de intervenciones puntuales y enfocarse en soluciones a largo plazo. La falta de capacitación adecuada del personal de salud en la identificación y manejo de arbovirosis también ha sido un factor limitante.

    Un aspecto crítico en la lucha contra el dengue es la falta de comunicación y cooperación entre las entidades públicas encargadas de la salud. La fragmentación de datos y la ausencia de un sistema eficaz para compartir información dificultan la formulación de políticas públicas coherentes y eficaces. La desinformación y la falta de un enfoque multidisciplinario limitan la capacidad de respuesta del sistema sanitario.

    Conclusión

    La crisis del dengue en Honduras no solo es un problema de salud pública, sino también un llamado a la acción urgente para innovar en estrategias de prevención y control. Es necesario que el país ponga en práctica la evaluación de tecnologías sanitarias (ETS), que cuentan con el apoyo de la organización mundial de la salud (OMS) y que está vigente hace más de una década, los países no deben de estar atenidos a las soluciones externas y deben de crear los espacios para platear y evaluar otras tecnologías emergentes creadas por innovadores a lo interno, deben de formar equipos con la experiencia y los conocimientos necesarios, contar con  sistemas de colaboración efectiva entre diferentes sectores que son esenciales para enfrentar esta creciente amenaza. Es momento de priorizar estos esfuerzos, no solo para controlar el brote actual, sino para construir un sistema de salud resiliente que pueda enfrentar los desafíos futuros y no darles tantas ventajas a los mosquitos.

  • Reflexiones en tiempos del dengue

    Queremos iniciar este año 2024  reflexionando sobre las débiles  acciones o actividades de prevención y control que en la actualidad se realizan en el mundo contra una amenaza enorme como son los arbovirus entre ellos el dengue y el Zika. Sabemos que hablar de este tema no es sencillo ya que impacta directamente a las instituciones que realizan actividades de vigilancia llevamos un par de años abordando temas diversos con la intención de que algún día los que dirigen las instituciones de salud y todas las organizaciones que trabajan y cooperan en la prevención y control del dengue y otros arbovirus  puedan valorar esta información. Decimos lo anterior ya que nosotros hemos recolectado mucha información y analizado los datos de las supuestas  actualizaciones en las estrategias desfasadas que todavía utilizan las unidades de vigilancia epidemiológica en toda América latina y vemos que poco o nada ha cambiado en más de  2 décadas.

    Lo anterior es muy lamentable, pero se confirma todos los años con los brotes recurrentes en diferentes regiones de américa y el mundo, el año 2023  no fue la excepción ya que fue  de los más brutales para varios países como Brasil, Argentina, Perú y Paraguay reafirmando  el poco impacto de las acciones ejecutadas. El año 2024 en sus primeros dos meses ya deja fuertes impactos en las poblaciones de Brasil, Perú y Paraguay con sendos brotes. Tan solo en Brasil entre enero y febrero se registraron más de un millón de casos y como ejemplo Brasilia reportaba más 120,000 casos probables de dengue siendo una ciudad con 2.8 millones de habitantes y surge la pregunta obligada que hace falta por hacer y como ejemplo que aportan proyectos como el de la wolbachia que impacto tiene en los países donde se esta implementando , donde están los resultados y cuales han sido los beneficios para citar como ejemplo tan solo a Brasil. Es así como el dengue mantiene a LATAM de rodillas y es una amenaza constante. Los países parecen no darse cuenta que necesitan enormes mejoras en los programas vectoriales y dotar a las unidades de vigilancia  de tecnologías desarrolladas para fortalecer sus operaciones y agilizar la toma de decisiones. Dejar de improvisar sobre la marcha y de inventar estrategias tan solo para  dar la impresión que en verdad se está trabajando eficientemente.

    Sabemos que no es del agrado de las autoridades enfrentar esta realidad y reconocer que luchan contra fuerzas poderosas de la naturaleza que tienen siglos de evolución  perfeccionado sus técnicas y estrategias de supervivencia  y que colonizaron nuestro continente sin que aun tengamos conciencia de ello.  Tanto así que todavía estamos creyendo que con un par de operativos de limpieza o aplicando BTI para eliminar las larvas será suficiente. Que saturando las comunidades afectadas con fumigaciones masivas,  muchas veces mal ejecutadas y mal planificadas van controlar la movilidad y reproducción de estos vectores. No están haciendo más que derrochar los escasos recursos que tienen sin obtener resultados positivos, más que  las publicaciones en los medios de comunicación y medios digitales pero en la práctica el aumento de casos dice lo contrario.

    La triste realidad es que todos los años miles de personas pierden la vida a causa de estos virus en algunas zonas como américa latina el causante es el dengue, en otras zonas como áfrica es la malaria pero en ambas regiones  el vector es un mosquito.  Lamentablemente gran parte de estas personas son de escasos recursos que viven en condiciones marginales y no cuentan con la infraestructura sanitaria necesaria para minimizar los riesgos y quedan a expensas que las autoridades actúen para protegerlos.

    El motivo de hacer esta reflexión es para meditar y proponer un cambio de estrategia y de motivar a las autoridades a que abran sus espacios para replantear las estrategias y aplicar nuevos controles, buscar a nivel interno a las personas más preparadas que tengan los mejores conocimientos y sobre todo ideas innovadoras que puedan ser desarrolladas con la implementación de herramientas tecnológicas y planificar para el futuro. No esperen que desde el extranjero vengan supuestas soluciones ya sea aplicaciones o programas desarrollados sin estar apegados a nuestra realidad, ya que esto es lo que ha retrasado la implementación de verdaderas soluciones. Lamentablemente son pocas las empresas, los emprendedores y los investigadores independientes que trabajan en este campo tan complejo  y sin ningún tipo de apoyo  pero que hacen los esfuerzos necesarios por estar actualizados y  contar con herramientas que si hacen la diferencia en la lucha contra estos virus y sus vectores. Las personas que laboran en los programas de vigilancia tienen que tener las herramientas y los conocimientos más actualizados y contar con las  tecnológicas necesarias. Lamentablemente es la única manera en que se le puede hacer frente a estas amenazas. Los países que no den este salto e incorporen la tecnología tendrán que enfrentar serias consecuencias en el futuro y la pérdida de vidas humanas en sus países se incrementara cada año.  

    Todos los años el  dengue desnuda los sistemas sanitarios de América latina y otras regiones del planeta. La dura realidad es que no hay capacidad de respuesta en los modelos de vigilancia actuales  obsoletos y desgastados. Tristemente  están lejos de poder implementar métodos innovadores como sistemas de control vectorial eficientes que implementen tecnologías avanzadas y sistemas de control automatizados y menos datos geográficos, climáticos  o topográficos que los acerquen a entender el comportamiento del virus y el vector y de cómo estas fuerzas naturales interactúan y determinan el comportamiento de los mosquitos y la circulación masiva del virus en determinadas zonas.